Cualquiera puede escribir que una plataforma es dudosa. Esta página explica de dónde saco cada dato que publico, qué hago cuando dos fuentes se contradicen y qué puedes exigirme si algo está mal.
Primero los registros, después todo lo demás
Antes de mencionar una plataforma compruebo su situación en el registro que le corresponda de la CNMV: plataforma de financiación participativa, empresa de servicios de inversión o empresa de asesoramiento financiero, según lo que diga hacer. No me baso en lo que la propia empresa afirma en su web, sino en lo que consta en el registro público.
El resultado aparece en el artículo con la fecha en que lo consulté, incluso cuando es negativo. Que una plataforma no figure en ningún registro español no significa automáticamente que sea ilegal, porque puede operar con pasaporte europeo emitido por otro supervisor; significa que hay que averiguar cuál es ese supervisor y decirlo. La ausencia de datos también es un dato.
Cuando hay sanciones, expedientes o advertencias, cito la resolución con su número y enlazo al BOE o a la publicación oficial que corresponda.
Dos búsquedas en dos idiomas
Este es el propósito principal de la web. La cobertura independiente de las plataformas P2P y de crowdfunding en inglés es más profunda, llega antes y trabaja con más cifras que la española. Un impago en un originador báltico se documenta en un blog en inglés meses antes de que aparezca en un foro español (si es que llega a aparecer).
Por eso investigo cada plataforma dos veces, por separado y sin mezclar las fuentes. El orden depende de dónde esté la plataforma:
| Plataforma internacional (Mintos, Bondora, brókers, ETF) | Primero en inglés, después en español |
| Plataforma solo española (Housers, Urbanitae, Civislend, Wecity) | Primero en español, después en inglés |
En una plataforma española la búsqueda en inglés suele no dar resultados, y eso es normal. En una internacional, la búsqueda en español sirve para algo distinto: para ver qué saben y qué no saben los inversores españoles sobre un producto en el que tienen dinero.
Cada dato queda anotado con el idioma de su fuente desde el momento en que lo recojo, no después. Si se mezclan las dos búsquedas, al cabo de una hora ya nadie sabe de dónde salió cada afirmación, y sin eso no hay atribución posible.
Lo que hago con las fuentes en inglés
Las reescribo con mis palabras, cito al autor y enlazo al original. No traduzco párrafos.
Una traducción literal es contenido de terceros en otro idioma: no aporta nada por encima del texto original y me expone a posibles problemas de derechos de autor que prefiero evitar. Lo que sí aporta valor es contrastar esa información con el registro español y con lo que cuentan los inversores de aquí.
Cuando las dos versiones no coinciden
Una vez terminadas las dos búsquedas, comparo. Lo que afirman las fuentes en ambos idiomas es lo más sólido. Lo que solo aparece en inglés es información que un lector español no tenía a mano. Lo que solo aparece en español suele ser contexto regulatorio o judicial local.
Y luego está el escenario más interesante: cuando las dos fuentes dicen cosas distintas sobre el mismo hecho. Un blog internacional publica una tasa de recuperación sobre un impago y los inversores españoles describen en Rankia un trato diferente. Esa discrepancia no está publicada en ningún sitio y por sí sola justifica el artículo, así que la señalo en lugar de elegir la versión que me guste más.
Los testimonios
No invento opiniones de lectores. Ni nombres, ni edades, ni ciudades, ni importes, ni plazos.
Un testimonio solo se incluye en un artículo si existe en un hilo real de Rankia, Trustpilot o un foro especializado, si puedo enlazar al mensaje concreto y no a la portada del foro, y si tiene fecha de publicación. Lo reproduzco reformulado, con enlace debajo. Si nadie ha escrito nada verificable sobre un asunto, ese apartado no se escribe.
Cuando alguien me escribe su caso por correo, no lo publico sin permiso expreso, y el remitente decide el nivel de detalle que desea compartir.
Los números
Ninguna cifra se publica sin su fuente. Cada porcentaje, cada rentabilidad, cada tasa de impago y cada importe lleva enlace y fecha de consulta.
Cuando doy un número extraído de reseñas, describo la muestra en lugar de basarme en una impresión general: no escribo que «el 73 % de los inversores pierde dinero», sino que de las reseñas publicadas en una plataforma concreta entre dos fechas concretas, un número concreto menciona retrasos en la devolución del capital. La primera frase es un titular; la segunda se puede comprobar.
Si encuentro una cifra que circula por varios sitios pero ninguno dice de dónde sale, lo digo en el artículo y no la doy por buena.
Atribuir, no afirmar
Hay una diferencia que no es de estilo. Escribir que varios usuarios describen retrasos superiores a seis meses, con enlace, es documentar. Escribir que una plataforma engaña a sus clientes es otra cosa, y para sostenerlo haría falta una sentencia, no un hilo de foro.
Por eso las afirmaciones sobre empresas concretas van siempre atribuidas a quien las hace: el registro, la resolución, el juzgado o el inversor que lo cuenta. Cuando la fuente es un foro, el artículo dice que es un foro.
Derecho de respuesta
Todo análisis de una plataforma incluye la versión de la empresa. Si la empresa ha publicado un comunicado, lo cito y enlazo.
Si le pido su versión y no contesta, el artículo lo hace constar con la fecha y el canal por el que la pedí, y el apartado queda abierto para cuando llegue la respuesta. No publico el silencio como si fuera una admisión.
Errores y revisiones
Cometo errores, como todos. Si me demuestras con fuente que un dato está mal, lo corrijo dejando constancia de la corrección y su fecha, manteniendo la transparencia.
Cada artículo lleva visible su fecha de última revisión, porque un registro se actualiza, una plataforma cambia condiciones y una resolución se recurre. Si la fecha es antigua, trátalo en consecuencia y comprueba tú mismo la fuente original.
Escríbeme a contacto@expedienteinversor.com con el artículo y el dato concreto.
El dinero
Algunos artículos llevan enlaces de afiliación, indicados claramente dentro del propio texto y no en una nota al pie. Ningún expediente que documente reclamaciones, sanciones o pérdidas de inversores enlaza con afiliación a la plataforma en cuestión, y esa regla no admite excepciones.
No cobro por reseñas ni por menciones. Si tengo dinero invertido en una plataforma sobre la que escribo, lo digo en el artículo. Las condiciones completas están en el Aviso legal.
Quién aplica todo esto
Soy una sola persona, con nombre y apellidos. Ni redacción, ni equipo, ni agencia: puedes ver quién soy y qué no soy en Sobre mí.
Este sitio tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento financiero. El autor no es asesor financiero registrado. Invertir conlleva riesgo de pérdida total del capital. Antes de tomar cualquier decisión, consulta con un profesional autorizado y verifica el estado de la plataforma en el registro de la CNMV.
Fecha de última revisión
26 de julio de 2026.